Después de este largo silencio, no quisiera dejar de hablar del libro que a punto estoy de terminar. Cien razones por las que dejé de ser español. De txapela a txapela y tiro porque me toca. Y es que su autor, el navarro Jose Mari Esparza Zabalegi, también lleva en la testa una de nuestras inconfundibles señas de identidad. Aunque sospecho que a Juan Cruz Alli Aranguren no le haría demasiada gracia el contenido de semejante obra -incendiaria y recalcitrante hasta decir basta, dicho en el sentido más positivo-. ¿Qué puedo decir? Simplemente, eskerrik asko, Jose Mari.

Eskerrik asko. Por recordarnos de donde venimos, pueblo milenario de hombres trabajadores, pacíficos, solidarios y cultos -salvo raras excepciones-.

Eskerrik asko. Por motivarnos a recuperar aquello que nos robaron: un país de hombres y mujeres libres.

Eskerrik asko. Por añorar juntos lo que al paso de los siglos nos arrebataron: castillos, leyes propias -llamadas fueros-, aduanas, escuelas propias, flota marítima -sí, amigos míos, Navarra tuvo salida al mar-, y un sin fín de recursos propios de un estado soberano.

Eskerrik asko. Por ayudarnos a desperezarnos y reaccionar con una sola voz y un solo brazo, ya que aún estamos a tiempo.

Eskerrik asko. Por instruirnos al tiempo que nos contagias tu sonrisa de hombre que sabe reir a pesar de los pesares.

Eskerrik asko. Por hacernos entender que la llama sigue viva. Y que, entre todos, podemos darle la vuelta al calcetín y conseguir emanciparnos de dos estados que no nos respetan y sólo entienden la razón de la sinrazón, es decir, de la violencia.

Argia piztuta dirau. Egin dezagun elkarrekin bidea.