Soy navarro porque soy vasco. Y soy vasco porque soy navarro. Entre ambas realidades no existe ni debe existir ningún tipo de oposición o contradicción, al menos si nos atenemos a la historia común de los territorios que actualmente se agrupan bajo la Comunidad Foral Navarra y la Comunidad autónoma del País Vasco.

Como vasco y como navarro, defiendo que existe otra manera de entender y de gobernar Navarra. El pilar y fundamento de mis reflexiones no será otro que la idea de la Gran Navarra como comunidad autónoma que puede y debe escapar del encorsetado marco jurídico dictado por la Constitución Española, el Amejoramiento y el Estatuto de Gernika.